LA VIDA DA, LA VIDA QUITA
Cuando pones en mi mano tu boca y veo tu mirada llena de amor, creo volverme loca, el corazón se me desboca y su latir suena a volcán que lo que toca arrasa el fluir de su fuego. Vivir para siempre abrazada a tu cuerpo es la esencia del mejor de mis sueños y sentir junto a mí el calor de tu vida que paladeo despacio como el mejor licor, y cerrando los ojos pido parar el tiempo. Con el tiempo por un tiempo parado, el cielo se nubló con nubes de tormenta, lloviendo sin piedad gotas de muerte. Se murió mi alegría y se acabó mi suerte y cuando llegue tu trágico momento, sé que le tendré mucho más miedo a mi vida que a tu muerte. CONCHA BELMONTE julio de 2.024