A UN DIOS CUALQUIERA
Es llegado el momento de reclamar a un dios particular o a quién sabe qué dioses a los que siempre hemos servido, que nos dejen de usar como juguetes, que ya nos duele el alma de tanto zarandeo sin siquiera tener una parte en su historia. Queremos que nos reconozcan, al menos el derecho, de poder convertir el dolor en desmemoria. Y que si sólo para juguetes nos usaron, advertir a esos dioses tiranos que para ellos llegará la rebelión de los esclavos. CONCHA BELMONTE julio de 2.015