Me dueles tanto, tanto, y no por mí me dueles. Te veo venir como quien viene de la muerte y no te das ni cuenta y por eso me dueles, porque no vienes, te vas derecho a ella, huyendo de la vida, de la dicha y la luz, para ir a enterrarte en medio del horror, fabricado a fuerza de torpezas, de hundirte creyendo que te elevas. Despierta amor, despierta, vuelve a ser tú, aún estás a tiempo de desplegar las alas y levantar el vuelo, pero vuela a lo alto, no mires al abismo por mucho que su hondura te esté llamando. Más y más alto vuela y cuando estés bien alto y borracho de altura, pensando sólo en ti, cuando te sientas águila o cóndor, planea y déjate llevar sostenido en el viento, y mirando sin prisa, el mundo allá pequeño, volverás a ser tú y el timón de tu vida nuevamente en tu mano. A mí nada me debes, si acaso líbrame del dolor de mirarte camino de la muerte. Y no me dejes ver que a tu tris...