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SABES AMOR

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  Sabes amor? Te sigo amando sin pensarlo, sin razonar, sin poder evitarlo. Y no intento justificar por qué te amo, sólo te sigo amando. Aun a pesar de ti, aun a pesar de mí, aun a pesar de otros amores que han estado conmigo con más amor, con más sonrisas, con más respeto, y más calor humano. Mi corazón te busca dónde sé que no estás, dónde nunca has estado, dónde nunca estarás, pero te busca, y te sueña en mis mejores sueños. Mientras, el día a día de la vida sin ti, ni te retorna, ni me despierta. Y aquí sigo soñando. Allá en mis madrugadas, cuando la luz es sólo una promesa, llegas como una sombra que se expande a mi lado y tu sombra me envuelve y me da su calor y en silencio me abraza. Yo apoyo la cabeza sobre ese corazón que acompaña a tu sombra y escucho su latido, por eso, quizás sólo por eso, esto sea la respuesta de ese motivo cierto de   que te sigo amando.   CONCHA BELMONTE     febrero de 2.020

SABIENDO QUE YA NO ESTÁS

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  Busco dentro y fuera de mí y no te encuentro. Sé muy bien que ya no estás. De cómo te has marchado nadie vuelve, de esa lejanía tan cerca nadie vuelve. No vamos a engañarnos, para qué? Ni tú quieres volver, ni yo que vuelvas. Pero te pienso, aunque mientras te pienso, tu imagen se transforma y va cambiando, y cambia tanto que acabo por no reconocerla. Ves? A veces el Destino nos ayuda, porque de esta manera te vuelves un extraño.       CONCHA BELMONTE         junio de 2.024

SIEMPRE A MI ANTOJO

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  Amo la noche que siempre me trae tu recuerdo, ese que nunca ha sido. Donde entras y sales siempre a mi antojo. Tu recuerdo,   casi siempre gozoso; aunque a veces, tu recuerdo envejece como el viejo marino que añora el mar, y ese sueño gozoso,   resbala   mi pensamiento abajo para acabar hundido en el mar del olvido. Pero no me entristece. Porque contigo, aunque tú no lo sabes, lo he tenido todo y todo lo he perdido. Y te aseguro que me valió la gloria el   haberte tenido.                 CONCHA BELMONTE                 marzo de 2.016

LA RUEDA DE LA VIDA

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  Al corazón sensible amar, a veces, le parece poco y quiere ser timón, empuja con pasión y el amor crece, Como crece la flor, caliente por el sol Que le da su calor y la embellece.   Mi corazón sensible y soñador se duele de la flor que acabará quemada por quien la calentó y le dio vida, que luego quitará, y no evita porque esa es su labor.   Tanto el amor como la flor, siguen las leyes de la vida y la muerte que impuso el Creador y hay que aceptar que lo que nace muere inevitablemente y no olvidar que rigen para todo lo demás. Vive tu vida, llénala de pasión, sueña, ríe, llora, vuela, besa, abraza, en una palabra, viviendo  deja vivir, y acertarás.            CONCHA BELMONTE          octubre de 2.024

A UN DIOS CUALQUIERA

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  Es llegado el momento de reclamar a un dios particular o a quién sabe qué dioses a los que siempre hemos servido, que nos dejen de usar como juguetes, que ya nos duele el alma de tanto zarandeo sin siquiera tener una parte en su historia. Queremos que nos reconozcan, al menos el derecho, de poder convertir el dolor en desmemoria.   Y que si sólo para juguetes nos usaron, advertir a esos dioses tiranos que para ellos llegará la rebelión de los esclavos.         CONCHA BELMONTE           julio de 2.015

POR ENCIMA DE LA MESA

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  Por encima de la mesa Se me clavó tu mirada, Y mi alma traspasada Se quedó de tu tristeza.   Alzamos a un tiempo la copa Y brindamos sonrientes. Si con tu sonrisa mientes Qué no será con tu boca.   Si me duele tu sonrisa, Más me duele tu mirada Que me está implorando a gritos   Coger mi mano tendida Hacia tu alma desgarrada   Por un dolor infinito.   Por una pena callada.         CONCHA BELMONTE        agosto de 2.014  

SÓLO TU ILVIDO

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  Recuerdo de Cernuda recordando a Bécquer   Donde habite el olvido allí estará mi tumba.     Los dos   me lo anunciaron y yo no los creí. Estaba bien segura de que sólo tu amor me haría libre aún después de la muerte. Pues que tenía la suerte de que mi muerte no sería tu olvido.   No necesito ni lápidas de piedra, ni túmulos con forma de sepulcro. Aún el día incierto que mi cuerpo sucumba, seguiré estando viva si vivo en tu recuerdo.   Pero si tú me olvidas, donde habite tu olvido, allí estará mi tumba.       CONCHA BELMONTE        octubre de 2.017