LA GARZA SAGRADA
Bajando hacia el sur, mi faluca navega despacio surcando las aguas sagradas del Nilo. A su paso levantan el vuelo la Garza que construye el nido junto a su ribera de ensueño, y el Ibis contempla cómo va surgiendo brizna a brizna, el hueco esponjoso, que acoge los huevos, promesa de vidas futuras. Y mientras contempla sueña con el viejo tiempo cuando acompañaba al Faraón niño, el futuro dios de su antiguo pueblo. Y yo también sueño sentada en la proa, y al igual que el Ibis recuerdo. Recuerdo los tiempos pasados, cuando allá en Dendera, sobre la cubierta del templo de Athor, me sentía envuelta, mirando al poniente, en el misterioso fuego del ocaso. Y creía oír la voz de la Diosa llamándome hija, mostrando su reino que me encomendaba, como hacen las madres antes de partir dejando este mundo, al tierno cuidado de sus descendientes. CONCHA BELMONTE octubre de...