MORIR SIN MUERTE
Mil veces he llorado tu muerte y nadie te ha matado. Es insufrible este dolor tan fuerte de ver que lo mejor de ti lo vas arruinando. Sin provecho ni motivo amor, sólo por pedirle a la vida lo que te dio con creces y no has sabido verlo. Y vas corriendo como animal en estampida en busca de unos torpes sueños que no te llevan a ninguna parte. Tras ilusiones huecas sin tino ni medida. CONCHA BELMONTE diciembre de 2.017