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POESÍA ERES TÚ

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  Poesía, eres tú quien me ilumina, pones en mí inspiración, tengo en mis manos la lira para cantar en tu honor. Después, en mis manos temblorosas llevo el tallo de la rosa que me clava las espinas defensa de su candor, voy pensando lo que digo para decir a las gentes, que me lean sonrientes, que en este mundo traidor, nada será maldiciente, mientras haya poesía. El mundo será mejor, habrá belleza y dolor, habrá recuerdo y olvido y florecerá el amor, aquel que se había perdido por la culpa del rencor, que es una felonía. Brindemos por la Poesía.     CONCHA BELMONTE        julio de 2.023  

COPLILLAS DEL CORAZÓN

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                                                     A mi corazón le falta                                                   una que otra enseñanza si no ha aprendido a llover de dónde son estas lágrimas?   Puede que sea que sabe mucho más de lo que habla que esta forma de doler no creo que sea por lástima   Ya sabe mi corazón que esa lluvia insensata no le llega de las nubes, le llega de mis pestañas   Por la mañana temprano antes de echarme a la calle                                        mi...

LA NIÑA ENAMORADA

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  Fuiste en la fugacidad de tu temprana primavera una flor en capullo que, al abrir su corola, brindaba confiada sus perfumes al aire, niña blanca y serena. Tu corazón, abierto sin reservas, se dejó arrebatar; y tu mano implorante, tendida hacia el amor, sólo asió la tristeza.   Y te has quedado, niña, como un pobre volcán que no sabe rugir, sólo muy pocas veces, un pequeño temblor que viene a recordar que hubo fuego en tu entraña, que antes de este dolor hubo ríos de lava bajando por tu cuerpo y con su luz se embelleció la noche.   Los ríos de tu sangre incandescente han servido para purificar la boca que habría de besar tu calavera.         CONCHA BELMONTE      diciembre de 2.009    

MEDINA AZAHARA

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  Esta noche he soñado con el Paraíso y eras tú, Azahara la blanca, la hermosa, la dulce, la bien amada. Con la luna celosa de tu belleza que por tenerte presa, se alía con la noche para tejerte velos que velen tu hermosura, y se asoma al espejo del   estanque dormido, queriendo convencer al estanque que no devuelva al aire, tu imagen repetida en sus aguas. He vagabundeado bajo las frondas de tu alameda, aspirando el perfume que te envuelve, como un manto movido por la brisa que por ti vive, y a lo lejos, me parece que he visto el fantasma que fui.           CONCHA BELMONTE             junio de 2.010

HAY PALABRAS

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    Hay palabras que se van alejando con un rastro quemante, dolorido, que dejan lo que rozan aterido y al corazón marchito, suspirando.   Hay palabras que hay que decir a gritos para reconocer lo que están expresando y que sólo se pueden decir llorando como tristes testigos de amores malditos.   Hay palabras que te marcan a fuego como hierro que a la res pone el amo y dejan el alma confusa, malherida,   Hay palabras que hieren como un juego que parece que viene de inocente mano para asestar el golpe que te deje rendida.     CONCHA BELMONTE           julio de 2.013  

CON SÓLO TU PRESENCIA

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  Con sólo tu presencia encendías la tarde con miríadas de estrellas, con sólo tu sonrisa entibiabas el aire de pronto enlentecido a mover tus cabellos, con sólo tu mirada llenabas   aire y   tarde y hacías que desapareciera el universo.   Hoy nada de esto queda ya y cuando me pregunto si pasó o sólo lo he soñado no soy capaz de responderme.   Pero sé que a partir de mañana el olor a limón y magnolia ya no vendrá de detrás de tu oreja, ni habrá una mano que acaricie mi espalda, que las puestas de sol las veré sólo desde mis ojos, y que mis labios no sentirán tus besos locos. Nada de esto será, pero soñar sigo soñando. Y seguiré soñando con ver tu cara entre mis manos.              CONCHA BELMONTE           septiembre de 2.015  

A MI MAGNOLIO

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  Plaza de Pepe Mena. Pobre magnolio olvidado, pobre y triste en esta plaza en dónde nadie te mira, en dónde nadie se fija que necesitas cuidado. Que para poder dar flores tú necesitas el agua que no te llega del cielo y que nadie te regala. Pero eres tan hermoso con tu sombra requemada, que esta mañana de junio has regalado sin tasa, al que nunca en ti repara, lo mejor de ti: tus flores que huelen a Paraíso, que tiemblan entre tus ramas. Y aunque hoy sean escasas han traído la alegría a mi alma enamorada.              CONCHA BELMONTE              junio de 2.016