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VOLAR COMO LAS GOLONDRINAS

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  Volver a empezar me propones? A ser niña de nuevo? No, no; lo pasado, pasado. De mi primera infancia sólo añoro la ausencia de dolor, la levedad del cuerpo. El poder alcanzar sin esfuerzo las ramillas más altas de la higuera verdal, cabalgar en la horquilla de dos ramas amigas y desde allí, de cuando   en cuando un higo, gloria en el paladar. Y soñar, soñar con volverme golondrina que llegado el otoño levanta el vuelo en dirección a Egipto, ese país eterno donde discurre el Nilo y los dioses antiguos mandaron a los hombres edificar palacios para honrar su recuerdo. Y siendo golondrina mirarlos desde arriba, como los ven los dioses. Y cuando esté cansada, plegar dulcemente mis alas y posar ese cuerpo liviano que sería mi cuerpo, allá en Dendera en el templo de Hathor. Y al   borde del alero contemplar cómo se hunde el sol en el ocaso violeta y rosa, rosa y violeta   del desierto.       CONCHA BELMONTE ...

NIEBLA Y TRISTEZA

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  En esta triste tarde estoy sola, sola con mi tristeza que siempre me acompaña desde que tú te has ido. Y mi llanto callado se vuelve niebla, niebla que empaña la luz que alumbra mi corazón marchito y por tu ausencia llora. Mi tristeza y la tarde blandamente empapadas de llanto hacen que poco a poco todo se vuelve niebla. La puerta a mi interior para tí abierta y mi luz encendida por si regresas es sólo una ilusión, no una certeza. Roto mi corazón cansado de esperar envuelto en la tristeza, tomo una decisión, levanto la cabeza con rebeldía y   canto una canción.   Y me digo, tu olvido y mi tristeza son buen motivo de aprender la lección, y esta lección por hoy la hago mi alegría.   CONCHA BELMONTE     agosto de 2.023  

TIEMPO QUEMADO

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  La juventud sin advertir que su tiempo también será finito, lo usa, lo desusa, lo quema, lo malgasta, lo regala y aplasta, y lo deja correr. El tiempo enloquecido acelera su paso. Y cuando está ya consumido, tu cuerpo pide sol y descanso, un pequeño rincón donde llorar la juventud perdida y el corazón dolido por saber que el tiempo nunca da marcha atrás como un reloj. Te paras y haces el recuento de los días pasados. Serán más los pasados que los que quedan por pasar? Y te vuelves avara del tiempo, del sol, del descanso, del amor y la amistad. Y empiezas a hacer planes de administrar el tiempo mientras el tiempo corre, tu cabeza da vueltas, tu corazón se escita y el tiempo sigue corriendo, hasta que te das cuenta que no sirve de nada. Lo único seguro es el momento, vívelo, y cuando el tiempo acaba el inventario de la vida son los buenos momentos que hayas vividos.   Un rayo de sol, una mirada, un beso, una mano tendida………….   ...

LOS ÁLAMOS Y TÚ

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  Tu voz suena en mi oído como el viento a través de las hojas de los álamos. Y al escuchar tu voz, mi cuerpo tiembla como las hojas de los álamos movidas por el viento. Es tu mano en mi hombro lo que me hace entender lo que sentirá el álamo, cuando sobre su rama se posa el ruiseñor y le canta   CONCHA BELMONTE        marzo de 2.007

LECCIONES DE VIVIR

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  Para acabar en el camino de la muerte lecciones de vivir me has dado. Y en esto me he perdido muriendo doblemente: muero porque has estado y muero porque te has ido.   CONCHA BELMONTE      octubre de 2.008  

MIRADAS

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  Me hablará tu mirada   siempre velada. Con la melancolía rondando tus pupilas, siempre veladas.   Me hablará la mirada perdida de ese hombre vencido, ausente de sí mismo; perdida la mirada en el rastro que casi no le queda de amor, de dolor, de algún sueño perdido en el camino.   Me hablará la mirada de una niña que por primera vez descubre un horizonte y su luz la ilumina. La mirada repleta de ilusiones, forjadora de   triunfos y de sueños.   Y aunque no pueda verla, presiento mi mirada puesta sobre los montes, en la   raya del cielo, en la luz del ocaso, y sueño con levantar el vuelo y dejarme llevar en un rayo de luz a fundirme con ella.                  CONCHA BELMONTE                   octubre de 2,015  

PENSANDO EN TÍ

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  Vivo sin vivir en mí……   Pensando en ti vida mía vivo sin vivir en mí, como decía Teresa a su amado que era Dios. Y como tú eres mi Dios, yo mejor preferiría morir que vivir sin ti, porque siento que sin ti, esta vida ya no es vida que yo desee vivir. Y desde que tú no estás a mi lado con tu amor, si de mí te has olvidado, yo renunciaría a la vida, y si te has equivocado vuelve, tienes mi perdón; y olvidemos lo sufrido, que el olvido es redención de los errores pasados. Y en   el juego del amor, si no tiras de paciencia, sin lágrimas ni suspiros, atente a las consecuencias.     CONCHA BELMONTE       marzo 2.024