CUANDO SE HAGA LA LUZ
Inútilmente busco una pequeña luz en la ventana de tus ojos. Mirarlos me da miedo; ese inmenso extravío de tristeza que veo en ellos, como la cruz de Cristo en el madero, a su dolor atado, sin el amor del mundo y su consuelo. Deja ese sufrimiento que yo no sé porqué te está matando. Abre tu corazón, cuenta tus penas, grítale al Cielo, si tienes que pedirlo, pide perdón por lo que nunca has hecho, duélete de tu vida, acércate a mi pecho que sólo quiero darte tu redención si has de sufrir condena, aunque yo sé que no. Por eso espero que vuelvas a tu fuerza y a tu valor y remontes el bache donde has caído Y vuelvas a ser tú. Y cuando seas tú, podré ser yo. Cuando ambos seamos eso que siempre fuimos Nos miraremos y sin decirnos nada nos lo diremos todo Con la mirada, juntaremos las manos y su calor, será el reflejo de nuestro amor. CONCHA BELMONTE agosto de 2.022