TU PIEL TAN QUERIDA
A veces me pregunto de qué sirve este llanto al saberte sujeta a esa aguja hipodérmica que condena tu piel, a esclavitud constante. A tu querida piel, esa piel que me duele mil veces mil más que la mía. Aunque lo que haya de venir no sea ni mejor ni peor de lo pasado, y hasta es posible que no sea ni siquiera distinto. De lo que estoy segura es de que este dolor seguirá siendo el mismo. Aunque mi corazón a veces allá muy en el fondo, me dice que esto tiene que tener un fin, y que al final del túnel podrá verse una luz. CONCHA BELMONTE agosto de 2.012