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PERO SÉ QUE TE QUIERO

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  Me das la vida y me matas al   tiempo cuando al oído me susurras: no sé por qué te quiero, pero sé que te quiero. Aunque me duela el ánima.   Yo me seco una lágrima y cuando me repongo mirándote a los ojos te contesto segura. Amor yo sé por qué te quiero y no me caben dudas.           CONCHA BELMONTE        marzo de 2.017

LA DUDA

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  No sé cómo decirte que no te quiero ya; porque aunque no te quiera no olvido que te quise, que un día ya lejano fuimos compañeros del alma, pasajeros felices de la nave de los sueños comunes. O quizás aún te quiero, aunque de otra manera más distante y serena, sin la necesidad de saberte cercano, sin querer compartir contigo mi ilusión en la que hoy no tienes cabida ni presencia, pero para olvidarte, me hace falta saber que no te hiero, porque tu herida sería mi condena,         CONCHA BELMONTE             marzo de 2.007

HISTORIA DE UN AMOR

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  Una mirada limpia, una sonrisa abierta, una mano tendida, un suspiro, una lágrima, un te espero, un adiós, un beso robado con sabor a deseo, un me voy pero vuelvo, un te sigo queriendo un como te quise ayer.   Un dudar, una niebla, un qué nos está pasando, un no me hurtes la mirada, un por qué no me hablas claro, un eco que lastima, un heridas que son llagas, un fuego inesperado, un tus torpes mentiras. Un dolor de perderse en la nada.   Un silencio, la soledad como la paz soñada.                  CONCHA BELMONTE                abril de 2.017  

ALAS DE ÁNGEL

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  Las alas de un ángel rozaron mi frente cuando yo me encontraba en otra cosa y su roce sutil, como de mariposa, me tocó el corazón inútilmente   pero dejó una huella transparente, un aroma suave como un olor a rosa, trino de un ruiseñor cuando se posa en una rama amiga de árbol resistente.   El corazón tocado se alza y mira a su alrededor queriendo reponerse de su torpe descuido y su quebranto   y pulsa con amor las cuerdas de la lira, crea una melodía y logra defenderse del frío, del dolor y el desencanto.       CONCHA BELMONTE         febrero de 2.019

ME DUELE QUE ME DUELAS

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  Me dueles fuertemente, me duele que me duelas con tu mirada ausente que sin querer me cuenta lo que calla tu boca, me dueles en la noche que mi dolor provoca y no te hago reproche porque me llames loca. El dolor que yo siento por tanto desvarío me da tal desaliento que me mata de frío, pero me duele tanto aceptar que me duela el triste desencanto de ver cómo te alejas sin pena ni quebranto mientras mi vida dejas igual que un pobre espanto andando en la calleja sin escuchar tu paso, que está en otro camino, bajo otro cielo al raso y para mí el olvido. Por eso duele tanto………..   Me dueles fuertemente me duele que me duelas con tu mirada ausente que sin querer me cuenta.     CONCHA BELMONTE    abril de 2.022

VIVIR EN UNOS OJOS

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  Es difícil vivir dentro de una mirada. Hubo un tiempo que yo vivía en tus ojos, recostada en tus ojos como un lecho de agua, templada,   transparente y limpia, siempre abrazada a tu mirada húmeda. Se vivía bien dentro de tu mirada, flotar en tu mirada como en un lago de azules aguas me serenaba el alma. En poco tu mirada cambió, se hizo turbia, se hizo dura   y se volvió fría, y vivir en tus ojos   resultó una agonía.         CONCHA BELMONTE         mayo de 2.023

LA VIEJA CASA

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  Trepa la hiedra, como verdes sierpes, abrazada a tus muros. Y en tus huecos ruinosos anida su follaje, y su capa mullida te va cubriendo. Un aire antiguo silba, casi en silencio, por tus viejos pasillos, morada de fantasmas   que a nadie infunden ya temor. Gotas de luz que llueven por entre los resquicios de tus ondulaciones, temblor de hojas tiernas movidas de mano de una brisa que a veces se detiene, como por recordarte que habéis tenido ambas otro tiempo mejor. Y quizás siente lástima de ti, su vieja compañera, ella que nunca muere; y ve cómo te vas muriendo día a día, gota a gota, con esa muerte lenta   de los abandonados, con esa muerte triste de aquellos que para nadie cuentan.         CONCHA BELMONTE           marzo de 2.010