MATERNIDAD
Hoy por fin te sostengo en mis brazos y me extasío mirándote. Te estoy alimentando agarrada a mis senos, y en tanto tus manitas acarician mi cara, mi sangre se calienta con un calor muy dulce. Y sé, que no puedo morirme, porque me necesitas para ser yo quien te sostenga en tus pasos primeros, quien te ayude a decir tus primeras palabras, con quien inicies tus primeros juegos, quien agarre tu mano para explorar el mundo, quien valore contigo el mal, la bondad y la amargura. Y seré yo, quien siempre esté dispuesta para abrirte la puerta cuando quieras volar porque te creas segura. Sólo en ese momento podré morir tranquila, aunque precisamente entonces le pediré a la vida que se detenga un poco, para ya con el alma dispuesta, disfrutar de mi obra perfecta que eres tú, hija mía. CONCHA BELMONTE agosto de 2.018