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NOCHE Y DÍA

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  Miles de noches viniste a mí en los sueños a robarme el descanso, a beberte mis versos, a devorar mis ansias, a acariciar mi pelo, a consumir mis fuerzas, a romper mi silencio, a mitigar mi llanto, para marcharte luego cuando apuntaba el día jurando que en la noche y el sueño volverías.   Yo dibujé tu cuerpo y esculpí tu figura, yo te sembré de dones de amor y de hermosura, yo hice florecer en tu boca la sonrisa, aunque sólo en los sueños, nunca en la vida. Y por esta injusticia no tengo paz de noche y en una   guerra absurda se van desenvolviendo tan despacio mis días.       CONCHA BELMONTE                 junio de 2.019    

PLAYA DE LOS DESENGAÑADOS

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  Me has ofrecido a manos llenas lujos que ni queridos, ni soñados y sin embargo de tí sólo me has dado ausencias, disculpas y un mar de penas.   Para dar fuerza al alma me recosté en la arena de la playa que acoge a los desengañados de deseos sin cumplir muy trabajados con paciencia, con fe, con actitud serena.   Me arranqué el corazón porque no viera que querías comprarme con dinero lo que no tiene precio ni está en venta.   Sin corazón no hay arma que me hiera el espacio de este jardín sin jardinero al que a nadie tendrá que pedir cuentas.       CONCHA BELMONTE       marzo de 2.019  

MIS MEJORES POEMAS

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  Mis mejores poemas los leí en tu mirada, puestos sobre tu iris, palabra por palabra. Mi mérito, si se le quiere llamar mérito, más que escribirlos, cabe reconocer que fue leerlos,   aun cegada por el llanto de la emoción de leer en tus ojos tan bellos versos. Por eso, sin presunción le digo a quien me alaba lo bien que escribo, me paro y les advierto que es mejor que me digan lo bien que leo.   Y no pretendo que nadie entienda que mi talento no ha sido escribir bien, encontrarte y tenerte fue mi mejor talento que me enseñó a leer en tus silencios. Y aunque te has ido, porque   nada es eterno, mientras yo viva me quedará el recuerdo de los bellos poemas que leí en tu mirada. Y obediente al recuerdo de mi mejor maestro rimo palabras que desde tu recuerdo suben hasta mi alma.     CONCHA BELMONTE        enero de 2.020    

PROFECÍAS

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    Un día inspirado Blas de Otero dijo: porque vivir se ha puesto al rojo vivo.   Y él no estaba aquí pero quizás Dios se lo dijo. De todos es sabido que los poetas se cartean con Dios y puede ser, no lo aseguro, que haya veces que entreabran la puerta del futuro y vean sin querer esas desgracias que pasarán después. Cómo si no pudo saber que hoy mi vida estaría al rojo vivo y yo caminaría con la muerte tocándome la espalda sin más consuelo que leer sus versos, versos que estremecida leo igual que profecías pero sigo leyendo porque de alguna estrofa espero ver caer pequeñas gotas de alegría.   CONCHA BELMONTE     octubre de 2.020  

RECUERDA AMOR

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Recuerda amor que no te olvido no importa dónde estés ni lo que hagas sólo saber que sigues y estás vivo lleva a mi corazón hasta las lágrimas.   Vivir sin ti la vida es un castigo que rompe con dolor mi pobre  alma y sangra como sangra un animal herido encontrando consuelo en lamer su llaga.   Vivir en la esperanza de tu vuelta me deja la ilusión de que esto acabe y todo sea de nuevo luz y armonía,   no sentir el deseo de verme muerta por estar sintiendo la caricia suave de tu mano en mi piel con  alegría.            CONCHA BELMONTE                  julio de 2.018  

PERO LLORAR NO QUIERO

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  Estoy triste pero llorar no quiero, que la espita del llanto puede desbordar como el barco que se hunde en alta mar en la tormenta de un dolor traicionero.   Estoy triste pero llorar no quiero, sé que una ausencia se hace vendaval y arrastra la conciencia perdida al lodazal de la pena y la rabia y el afán justiciero.   Estoy triste pero llorar no quiero, porque una gota de llanto puede ser un mar inagotable de naufragio.   Estoy triste pero llorar no quiero, y con toda mi fuerza defenderé mi triste corazón de un mal presagio.       CONCHA BELMONTE     julio de 2.020  

LA JAULA DE ORO

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 Soñé que me crecían alas, soñé que levantaba el vuelo y al filo casi de la aurora, mis alas libres extendidas me llevaban, más lejos, fuera de tus garras.   Y al despertar del sueño, a plena luz de la mañana, seguían mi alma y cuerpo sin remisión, entre tus manos, hábiles tejedoras de la jaula dónde  presa me encuentro.   Pero esta noche soñaré de nuevo que tengo fuertes y ágiles alas y a fuerza de soñar con que las tengo voy a saber cómo crearlas, cuando se sueña algo con anhelo es como conseguirlo, estoy segura.   No quiero estar más nunca, ni en tu jaula dorada, ni en tu amor corrompido, ni en tu presencia ingrata, ni en tu falsa palabra, ni en mi llanto callado.   Nunca más, nunca más, basta.      CONCHA BELMONTE        febrero de 2.020