ALEA IACTA EST
Una noche en la barra repleta de un bar en esa ciudad dónde ocurren de noche mil cosas, al recoger tu copa tropezaste conmigo. Me diste una disculpa envuelta en tu sonrisa, sólo vi tu sonrisa pero fue suficiente, tu sonrisa y la mía, apenas un segundo, me cambiaron para siempre la vida, pues desde ese momento, sin que cambiara nada, todo cambió. Justo en ese momento mi suerte estuvo echada, y como Julio Cesar, sin moverme del sitio, cogida a tu sonrisa, juntos los dos cruzamos el Rubicon. Tú ya no estás conmigo, pero voy a quedarme eternamente anclada en esta orilla, viendo del otro lado todas esas mil cosas que siguen ocurriendo allá enfrente de mí. Dejo correr el agua del río de la vida y veo tomar copas en la barra repleta de aquel bar. Aquí me encuentro bien y no me tienta nada de todo aquello que mi vista alcanza, sólo echo de menos esa sonrisa tuya que te llevaste. Sé que no volverás, pero si vuelves y no me...