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YO NUNCA FUÍ LA MÁS CALLADA

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  Inspirada por Julia de Burgos: Yo fui la más callada De todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto…     Yo nunca fui la más callada. Ni siquiera por ti pude callarme y sólo me callé para no maldecir haberte conocido. Cuando mi nave chocó con tu escollera, y mientras tu mirada veía indiferente que mi cuerpo aterido se hundía en el abismo fangoso de tu puerto, y sin aire, ni fuerza, quedaba allí deshecho.   Pero no era mi hora, y pude renacer de mis despojos, y prevenir a mis hermanas del peligro de ser por ti la más callada de la inmensa legión de silenciosas inocentes y ciegas por el brillo perverso de tus ojos que sin prometer jamás ninguna ofrenda parecen darlo todo. Y quizás   acabes de hacer daño el día venturoso que el agua de tu puerto huela a fango.   CONCHA BELMONTE     septiembre de 2.020  

COPLILLAS DEL AMOR ENTREGADO

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  Este mirar sin verte y este verte sin mirar me está empezando a aclarar que nací para quererte.   He nacido para amarte no lo quiero discutir y pretendo descubrir por qué tienes ese arte,   que me arrastra junto a ti y no puedo liberarme del embrujo de mirarme en tu espejo y verme a mí.   Negro pensamiento mío no me causes el dolor de decirme que mi amor tiró mi cariño al río.   CONCHA BELMONTE     febrero de 2.017  

PIEDRA Y FUEGO

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  Una piedra pulida por el mar roza mi mano, la miro como si fuera un buen regalo que me hace el mejor de mis amigos ese que de mí nunca se cansa; cómo no agradecer al mar que esté conmigo. Con su brisa salobre alivia ese insufrible fuego del sol abrasador en las mañanas de verano,   me invita a dejarme abrazar en sus brazos marinos, a tumbar este cuerpo cansado en su cuna de agua adornada de conchas, corales, y perlas preciosas y procuro creer que lo hizo sólo para mi regalo. Mi amor por el mar siempre correspondido me hace tan feliz cuando lava mis penas que lloro, sí, de una felicidad casi completa con este amor al mar yo soy dichosa, y no por otra cosa, hacia él voy siempre de camino.   CONCHA BELMONTE   enero de 2.024  

SI TÚ ME DICES VOY

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  Si tú me dices voy tendré la puerta abierta, abriré las ventanas, que el sol entre a raudales y el aire del jardín renueve las fragancias de las rosas tempranas, que como yo te esperan.   Si tú me dices voy me vestiré de fiesta con mis mejores galas, perfumaré mi pelo para que lo acaricies, lo volveré de seda para tus manos porque echa de menos cómo te divertías enredando sus hebras.   Si tú me dices voy adornaré la mesa con flores frescas y brillará la plata a la luz de las velas del candelabro, brindaremos en copas donde el cristal más fino le de brillo y realce al mejor de los vinos.   Pero si no me llamas para decirme voy no cerraré la puerta, ni las ventanas, ni lloraré a escondidas, ni quitaré la mesa con sus adornos. Levantaré la copa y beberé un buen vino. Guardaré una botella,   por si acaso vinieras, pero hoy, por hoy estoy contenta de que no vengas, ya sé vivir sin ti, sin tus tormentas y tus lam...

POESÍA ERES TÚ

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  Poesía, eres tú quien me ilumina, pones en mí inspiración, tengo en mis manos la lira para cantar en tu honor. Después, en mis manos temblorosas llevo el tallo de la rosa que me clava las espinas defensa de su candor, voy pensando lo que digo para decir a las gentes, que me lean sonrientes, que en este mundo traidor, nada será maldiciente, mientras haya poesía. El mundo será mejor, habrá belleza y dolor, habrá recuerdo y olvido y florecerá el amor, aquel que se había perdido por la culpa del rencor, que es una felonía. Brindemos por la Poesía.     CONCHA BELMONTE        julio de 2.023  

COPLILLAS DEL CORAZÓN

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                                                     A mi corazón le falta                                                   una que otra enseñanza si no ha aprendido a llover de dónde son estas lágrimas?   Puede que sea que sabe mucho más de lo que habla que esta forma de doler no creo que sea por lástima   Ya sabe mi corazón que esa lluvia insensata no le llega de las nubes, le llega de mis pestañas   Por la mañana temprano antes de echarme a la calle                                        mi...

LA NIÑA ENAMORADA

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  Fuiste en la fugacidad de tu temprana primavera una flor en capullo que, al abrir su corola, brindaba confiada sus perfumes al aire, niña blanca y serena. Tu corazón, abierto sin reservas, se dejó arrebatar; y tu mano implorante, tendida hacia el amor, sólo asió la tristeza.   Y te has quedado, niña, como un pobre volcán que no sabe rugir, sólo muy pocas veces, un pequeño temblor que viene a recordar que hubo fuego en tu entraña, que antes de este dolor hubo ríos de lava bajando por tu cuerpo y con su luz se embelleció la noche.   Los ríos de tu sangre incandescente han servido para purificar la boca que habría de besar tu calavera.         CONCHA BELMONTE      diciembre de 2.009