TRAYECTO VITAL
Entras en este mundo, apenas un suspiro, y de momento empiezas a desnacer la vida. Y así pasas por ella ajena a ser quien eres, ignorando tu luz, como ignora el Edén que es bienaventurado. Por ti pasa la vida y por la vida pasan los que quieres y pierdes, con el vacío en el alma de tanta mano ausente, con la duda punzante de si habrá Eternidad. Mirando sorprendida, como tu superficie se grietea y reseca, y sólo va quedando, al borde del camino, el polvo desprendido de tu manto de sueños. CONCHA BELMONTE mayo de 2.007