MEDITERRÁNEO
Estoy varada a la orilla de un mar que torpemente lame mis heridas y con su sal las deja en carne viva; no me puedo mover medio hundida en la arena. Las heridas me duelen y el mar no me consuela y al mar siempre que he ido llegué buscando su consuelo. Algo se ha roto, no sé si el tiempo se paró o me he parado yo, no sé si el mar es un mar que no conozco, no sé si me paré en mar poco amistoso y para más dolor empiezan a caer gotas de miedo de una llovizna que baja desde el cielo. Me recojo en mi misma y me pongo a llorar, no vendrá nadie a preguntar, pero si me preguntan puedo decir que nunca lloro, lo que parece llanto son las salpicaduras del mar y de la lluvia. Voy a cerrar los ojos y si me duermo soñaré con mi mar, el de mi infancia, mi mar Mediterráneo que siempre me consuela si le cuento mis penas, donde a su orilla sueño y en las noches de luna me inspira versos. CONCHA BELMONTE octubre de 2.020