NO SOY CULPABLE DE MÍ
Señor cuando pienso en Tí de miedo me dan temblores, qué es lo que esperas de mí? Que hasta el color de las flores me quitas de mi camino, no hablemos de sus olores. Si andar es mi triste sino y el rumbo lo marcas Tú vivo como un peregrino en busca de la virtud y la busco y no la encuentro y en tanta vicisitud a consolarme no llego y espero de Tu bondad me evites el desespero que me da Tu voluntad de no encontrar la manera de salir de esta oquedad y el que espera desespera y no es caso de acabar maldiciendo la escalera para subirme al altar, reconocerte Divino y de Tí no renegar y el final de mi camino resulte como el comienzo, aceptando mi destino. CONCHA BELMONTE junio de 2.020