PARA LLORAR A MARES
Cuando el calor del sol escuece como herida en carne viva, un sol al que se viene gente a calentar y para refrescarse se tira al mar. Un mar que puede refrescar o quitar la vida, un mar dónde los náufragos se pierden y se convierten en pasto de los peces. Gentes que huyendo del hambre y de la guerra se lanzan a la mar para encontrar la muerte. O gentes que se arriman al sol que más calienta, y se convierten en la mala gente poderosa, para hacer la desgracia de la pobre gente. CONCHA BELMONTE febrero de 2.019