TRATO CERRADO
La muerte y yo nos vamos entendiendo poco a poco lo nuestro se compuso y no somos amigas de concurso pero me estoy acostumbrando a irla viendo. Camina a mi costado y va corriendo sin perderme de vista ni un segundo como si yo para ella fuera un mundo y me mira y sonrío. No estoy fingiendo, ya no duele tenerla siempre al lado como la compañera más segura que voy a mantener constantemente, por mi tranquilidad, la he aceptado como mi amiga hasta la sepultura y una vez allí, me dejará seguramente. CONCHA BELMONTE abril de 2.020