UNA NOCHE MINÚSCULA
En un pequeño retazo de una noche puede pasar de todo o puede no pasar nada. A veces un minuto se convierte en un siglo o se encoge para ser un segundo. Pero mucho depende de quienes lo valoran y hay que prepararse para cuando nos llegue. Yo tengo mis recursos para noches minúsculas que me libran del frío, de pasillos estrechos, de heridas que se abren, del dolor, del humo de ese fuego que encendió la nostalgia, cuando llega con saña a retorcer el alma. Cierro la puerta a todo, y en la ventana sueño, en tibias primaveras de floridos almendros, que piden a sus ramas que toquen los cristales para que sea cumplida la promesa de abundante cosecha cuando llegue el verano. CONCHA BELMONTE agosto de 2.023