LA RUEDA DE LA VIDA
Al corazón sensible amar, a veces, le parece poco y quiere ser timón, empuja con pasión y el amor crece, Como crece la flor, caliente por el sol Que le da su calor y la embellece. Mi corazón sensible y soñador se duele de la flor que acabará quemada por quien la calentó y le dio vida, que luego quitará, y no evita porque esa es su labor. Tanto el amor como la flor, siguen las leyes de la vida y la muerte que impuso el Creador y hay que aceptar que lo que nace muere inevitablemente y no olvidar que rigen para todo lo demás. Vive tu vida, llénala de pasión, sueña, ríe, llora, vuela, besa, abraza, en una palabra, viviendo deja vivir, y acertarás. CONCHA BELMONTE octubre de 2.024