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VENTANEANDO

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  Debajo de mi ventana hay un naranjo nido de gorriones, y desde sus ramas, con sus pío, pío y el batir de sus alas, son un concierto de música de banjo. Que me acompaña al   levantarme cada mañana. Presto oído a su música, y me uno al concierto y mientras canto, mi alegría y la de ellos es cosa única. Traigo mi desayuno, de mi pan doy miguitas que picotean con entusiasmo, y ellos y yo sabemos que somos grupo, por la gracia de Dios o del Destino, y que es su trabajo habernos permitido que nos amemos, y repartamos lo que tenemos como buenos hermanos. Yo, la más vieja, miro hacia el Cielo Y doy gracias por mí, también por ellos.                                    CONCHA BELMONTE         noviembre de 2.025

NOCHE DE VERANO MALAGUEÑO

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  Una noche veraniega de la tierra malagueña, busco la brisa nocturna y empiezo a contar estrellas. Al fondo sale la luna y con su luz amarilla, borra estrellas, una a una, y se convierte en la reina de la oscuridad profunda. De pronto, bajo mi ventana, la voz de una gitanilla lanza al aire una coplilla que su compañero aplaude, y con palmas lisonjeras le grita: viva tu madre, que te hizo tan bonita y tan buena cantaora que da gusto de escucharte. Ole tú, le grito yo desde arriba, y lanzándole una flor que la chiquilla recoge, me mira y me da las gracias. Las dos miramos al cielo, no sé lo que ella piensa, yo por mí, agradezco a Dios el regalo que me ha hecho.                    CONCHA BELMONTE                      agosto de 2.024  

SI AMANECES

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  Si amaneces conmigo y me ves dormida bésame despacio para no despertarme y déjame soñar, porque será contigo. Y si es que estoy despierta, ese será el momento de   comenzar de nuevo el rito del amor que nos mantiene unidos, teniendo por seguro que cuando esto acabe, lo sabré mucho antes que tú lo sepas.   Y cuando tu amor termine ya que nada es eterno, será mi mano la que te abra la puerta.                     CONCHA BELMONTE                     febrero de 2.016

NUNCA LO SABRÁ EL MUNDO

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  Nunca podrá el mundo saber si será que te has ido o que nunca viniste.   Nunca, nunca lo sabrá el mundo. No vamos a dar gusto a su curiosidad. Al mundo qué le importa? lo sabremos tú y yo, con eso ya basta. Y tú vendrás de noche, cuando se hablan las almas, yo te estaré esperando, como espera quien ama.   Vendrán contigo las caricias más dulces, el abrazo más tierno, los besos más sentidos. Por unas cuantas horas tapados de tiniebla, mientras nace la aurora, soñaremos la gloria del tiempo detenido. Con el mundo allá afuera ignorante y ajeno a que somos los dueños de   nuestra propia historia.                           CONCHA BELMONTE                        diciembre de 2.017  

EL REGALO

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  En esta noche en soledad, sola con tu recuerdo quiero hacerte un regalo y me pongo a pensar qué te regalo de tu agrado, y hago recuento de esos momentos vividos a tu lado, por recordar esas cosas que te hicieron feliz; y sueño que te regalo una noche estrellada con miles de luceros brillando allá en el cielo, mientras que a nuestros pies el mar lame amoroso una roca que nos sirve de asiento, y nos miramos, nuestras manos unidas, y compartimos el calor de dos cuerpos que se entrelazan repitiendo incansables esa hermosa liturgia del amor entregado.   Y me curo tu ausencia soñando con tu vuelta, el corazón me dice que volverás, y mientras vuelves, yo te sigo esperando y te guardo el regalo.     CONCHA BELMONTE           junio de 2.020    

NUESTRAS PEQUEÑAS COSAS

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  Cada día despierto soñando e intento revivir el mismo sueño. Sueño con mirarte a los ojos y escuchar esas cosas pequeñas que cada día me cuentas, sabiendo que lo importante en esto nunca será lo que me digas, lo que importa es que quieras decírmelo. Y mi sueño se hace realidad y me da vida, si a los ojos me miras, y me dices esas cosas pequeñas.             CONCHA BELMONTE                 marzo de 2.017

TU SONRISA SERENA

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  Si me cerca la vida y el miedo me acobarda y el dolor hace mella, tu sonrisa serena, igual que una caricia, me devuelve la calma.   Y en medio de la vida, me acojo a tu mirada y siento tu sonrisa como el agua más limpia de una fuente para mi hecha al borde de la cercana sierra.     CONCHA BELMONTE       marzo de 2.017