Entradas

TU PIEL TAN QUERIDA

Imagen
  A veces me pregunto de qué sirve este llanto al saberte sujeta a esa aguja hipodérmica que condena tu piel, a esclavitud constante. A tu querida piel, esa piel que me duele mil veces mil más que la mía. Aunque lo que haya de venir no sea ni mejor ni peor de lo pasado, y hasta es posible que no sea ni siquiera distinto. De lo que estoy segura es de que este dolor seguirá siendo el mismo.   Aunque   mi corazón a veces allá muy en el fondo, me dice que esto tiene que tener un fin, y que al final del túnel podrá verse una luz.     CONCHA BELMONTE        agosto de 2.012

TU MIRADA DE NIÑA

Imagen
  Esta mañana temprano tu mirada era tan limpia cuando me diste una flor   y tu sonrisa de niña alargándome la mano, como pidiendo perdón,   que en este seco verano floreció mi corazón al ver tu linda sonrisa.   Tu mirada y tu sonrisa es el tesoro mejor que tendrás mientras seas niña.   La inocencia es un tesoro que se pierde con los años pero ilumina la vida.   Y al iluminar la vida con esa sonrisa limpia tu carita resplandece como si fuera de oro.     CONCHA BELMONTE          abril de 2.019

POEMA EN UNA ROSA

Imagen
  Me enviaste un poema atado al tallo de una rosa las espinas del tallo rasgaron el papel y no supe leerlo. Esas espinas cómo al papel de tu poema me hicieron daño convertidas en el indicio de un mal presagio. Aun guardo los restos de papel de aquel poema que no supe leer en su momento, que   marcó la distancia entre tú y yo, porque aquellas espinas abrieron una puerta, que aunque crucé con miedo, me señaló un camino que he seguido fielmente. Pero me dueles, aun me sigues doliendo, aunque te dije adiós, y me entregué a la muerte sin dolor y sin lágrimas. Fue mi muerte elegida, pero sigue doliendo caerme de tus manos para morir. Y a la muerte o le abres los brazos, o ella calladamente te agarra por detrás, y te lleva a ese sitio donde lleva a los vivos, y allí se queden toda la Eternidad. He decidido que aunque esté muerta, voy a seguir viviendo por ver si resucito, y mi muerte y tu ausencia sólo fue un sueño.     ...

NO SOY CULPABLE DE MÍ

Imagen
  Señor cuando pienso en Tí de miedo me dan temblores, qué es lo que esperas de mí? Que hasta el color de las flores me quitas de mi camino, no hablemos de sus olores. Si andar es mi triste sino y el rumbo lo marcas Tú vivo como un peregrino en busca de la virtud y la busco y no la encuentro y en tanta vicisitud a consolarme no llego y espero de Tu bondad me evites el desespero que me da Tu voluntad de no encontrar la manera de salir de esta oquedad y el que espera desespera y no es caso de acabar maldiciendo la escalera para subirme al altar, reconocerte Divino y de Tí no renegar y el final de mi camino resulte como el comienzo, aceptando mi destino.                         CONCHA BELMONTE     junio de 2.020  

MIENTRAS DURA EL RECUERDO

Imagen
  Mientras dura el recuerdo estás en mí. Y si el recuerdo muere, a dónde vas? El cementerio de los recuerdos muertos, es territorio perdido o un mapa lo recoge? quizás el corazón remueve sus cenizas y en ellas clava estacas con direcciones. Y así nunca puede haber dirección perdida, para el recuerdo.     CONCHA BELMONTE       octubre de 2.021

VENTANEANDO

Imagen
  Debajo de mi ventana hay un naranjo nido de gorriones, y desde sus ramas, con sus pío, pío y el batir de sus alas, son un concierto de música de banjo. Que me acompaña al   levantarme cada mañana. Presto oído a su música, y me uno al concierto y mientras canto, mi alegría y la de ellos es cosa única. Traigo mi desayuno, de mi pan doy miguitas que picotean con entusiasmo, y ellos y yo sabemos que somos grupo, por la gracia de Dios o del Destino, y que es su trabajo habernos permitido que nos amemos, y repartamos lo que tenemos como buenos hermanos. Yo, la más vieja, miro hacia el Cielo Y doy gracias por mí, también por ellos.                                    CONCHA BELMONTE         noviembre de 2.025

NOCHE DE VERANO MALAGUEÑO

Imagen
  Una noche veraniega de la tierra malagueña, busco la brisa nocturna y empiezo a contar estrellas. Al fondo sale la luna y con su luz amarilla, borra estrellas, una a una, y se convierte en la reina de la oscuridad profunda. De pronto, bajo mi ventana, la voz de una gitanilla lanza al aire una coplilla que su compañero aplaude, y con palmas lisonjeras le grita: viva tu madre, que te hizo tan bonita y tan buena cantaora que da gusto de escucharte. Ole tú, le grito yo desde arriba, y lanzándole una flor que la chiquilla recoge, me mira y me da las gracias. Las dos miramos al cielo, no sé lo que ella piensa, yo por mí, agradezco a Dios el regalo que me ha hecho.                    CONCHA BELMONTE                      agosto de 2.024