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CUANDO SE HAGA LA LUZ

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  Inútilmente busco una pequeña luz en la ventana de tus ojos. Mirarlos me da miedo; ese inmenso extravío de tristeza que veo en ellos, como la cruz de Cristo en el madero, a su dolor atado, sin el amor del mundo y su consuelo. Deja ese sufrimiento que yo no sé porqué te está matando. Abre tu corazón, cuenta tus penas, grítale al Cielo, si tienes que pedirlo, pide perdón por lo que nunca has hecho, duélete de tu vida, acércate a mi pecho que sólo quiero darte   tu redención si has de sufrir condena, aunque yo sé que no. Por eso espero que vuelvas a tu fuerza y a tu valor y remontes el bache donde has caído Y vuelvas a ser tú. Y cuando seas tú, podré ser yo. Cuando ambos seamos eso que siempre fuimos Nos miraremos y sin decirnos nada nos lo diremos todo Con la mirada,   juntaremos las manos y su calor, será el reflejo de nuestro amor.     CONCHA BELMONTE   agosto de 2.022

A TU ORILLA

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  Viviendo a tu orilla pero no a tu sombra. Estoy orillada, perdida, callada de ver que tu sombra se achica y no participa y no da frescor. En tanto tu orilla que creí infinita se vuelve desierto cada vez más grande, cada vez más triste, más árido y seco y estar a tu orilla se está convirtiendo en puro dolor.   Estar dolorida, encontrarme presa de esta encrucijada que lleva a tu amor en dónde tu orilla, sólo arena y viento y en dónde tu sombra se me va perdiendo en la espesa niebla, de mi pensamiento, es puro dolor.   Aunque sea triste, el decir adiós, si hay que alejarse de   un ingrato amor, más pronto que tarde se emprenda el   camino, se abrirá la puerta de la salvación. Y el alma respira sabiendo que evita un puro dolor.        CONCHA BELMONTE        noviembre de 2.019    

FLOR DEL PANTANO

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  Tu mirada para hurtar tu desapego se volvió noche y me sentí perdida caminando con las manos extendidas igual que en la oscuridad camina el ciego. Y al hacerse noche me quitó el sosiego, el alma y la calma sin piedad dolidas, mi corazón sangrando por la herida del injusto abandono de tu apego.   El corazón halla la fuerza en el dolor injusto, no merecido ni esperado, y   hace una mujer de una triste ruina   como la tierra puede dar una flor del pestilente lodazal del pantano tan fuerte y bella como nadie imagina.     CONCHA BELMONTE          junio de 2.020

EL AMOR ES UN VIENTO

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  Yo nací de una roca caliza y me volví caña y también junco. El viento del amor doblegó mi cintura a la orilla del río de la vida. La corriente del agua se llevó río abajo ilusiones tempranas y las dejó a la orilla donde el caliente sol del verano las fue poco a poco despojando de vida, hasta volverlas polvo, tristes, marchitas. El viento de la ausencia las levantó hasta el cielo de los desengañados donde van a   morir las ilusiones niñas. Crecí despacio y en esa ruta Fui recordando que nací roca y con orgullo volví al seno materno y abrazada a mi madre, sé que soy dura. Y en mi dureza el viento del amor ya no me tumba por muy fuerte que sople   y su fuerza no me causa dolor, quebranto, ni tristeza, pues sé que soy el doble de   poderosa de lo que fui cuando ese viento me cautivó. El viento del amor no me interesa porque conozco sus artimañas, sus aspavientos, hoy mis errores me convirtieron en maestra y entiendo mucho...

TRECE DE MAYO

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  Pasó un trece de mayo. El Destino que dispone las cosas, me tenía la sorpresa de encontrarte   en esa tarde en llamas prodigiosas que enviaba el sol poniente agonizando.   De pronto me llegó tu mirada, el lago verde-azul de tu mirada, que tapaba los rubores del sol y al poco, también llegó tu marcha sin mediar ni siquiera un adiós.   Tu marcha me ha hecho naufragar desde entonces cada trece de mayo, y cada aniversario revivo ese momento, recuerdo tu mirada y tibiamente me dejo naufragar en mi fracaso.         CONCHA BELMONTE        mayo de 2.019

OSCURIDAD Y SILENCIO

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Mi propia cobardía tiritando de frío fue tejiendo una manta de oscuridad y silencio de dolor y de olvido, con hebras de locura gruesas como esas cuerdas de atar los barcos al espigón de un puerto. Por miedo a lo desconocido simplemente me anclé a mi manta de la noche más triste y en ella sigo, temiéndole a la luz,  no ya como enemigo, si no como misterio que me acobarda más porque no entiendo.     CONCHA BELMONTE     febrero de 2.022 

RÓBAME UNA SONRISA

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  Dicen las malas lenguas que si te acercas mucho es que algo quieres robarme. De lo mío   lo que quieras, cógelo, no tienes que robarlo, sea lo que sea, te lo regalo. Pero si insistes en lo del robo, róbame una sonrisa. Mira bien cuál te llevas. De mis muchas sonrisas, la que te lleves será algo tuyo. Mis mejores sonrisas tú me las has provocado.     CONCHA BELMONTE          junio de 2.016