VOLAR COMO LAS GOLONDRINAS
Volver a empezar me propones? A ser niña de nuevo? No, no; lo pasado, pasado. De mi primera infancia sólo añoro la ausencia de dolor, la levedad del cuerpo. El poder alcanzar sin esfuerzo las ramillas más altas de la higuera verdal, cabalgar en la horquilla de dos ramas amigas y desde allí, de cuando en cuando un higo, gloria en el paladar. Y soñar, soñar con volverme golondrina que llegado el otoño levanta el vuelo en dirección a Egipto, ese país eterno donde discurre el Nilo y los dioses antiguos mandaron a los hombres edificar palacios para honrar su recuerdo. Y siendo golondrina mirarlos desde arriba, como los ven los dioses. Y cuando esté cansada, plegar dulcemente mis alas y posar ese cuerpo liviano que sería mi cuerpo, allá en Dendera en el templo de Hathor. Y al borde del alero contemplar cómo se hunde el sol en el ocaso violeta y rosa, rosa y violeta del desierto. CONCHA BELMONTE ...