MIRADAS
Me hablará tu mirada siempre velada. Con la melancolía rondando tus pupilas, siempre veladas. Me hablará la mirada perdida de ese hombre vencido, ausente de sí mismo; perdida la mirada en el rastro que casi no le queda de amor, de dolor, de algún sueño perdido en el camino. Me hablará la mirada de una niña que por primera vez descubre un horizonte y su luz la ilumina. La mirada repleta de ilusiones, forjadora de triunfos y de sueños. Y aunque no pueda verla, presiento mi mirada puesta sobre los montes, en la raya del cielo, en la luz del ocaso, y sueño con levantar el vuelo y dejarme llevar en un rayo de luz a fundirme con ella. CONCHA BELMONTE octubre de 2,015