EL VERANO
Las tiernas flores de la primavera se fueron marchitando bajo el sol y la campiña, cambió su manto verde, cubriéndose orgullosa con el dorado manto de los trigales a punto de la siega. Una brisa caliente, que mece y besa cuanto toca, lleva en su beso fuego que prende en los corazones deseos de gozar plenamente de la pasión-amor, llenando los sentidos de arrebato sensual. Y el mundo adormecido, en el embeleso que produce el cálido disfrute camina sin saberlo a la consumación del ciclo de la vida, que inexorablemente, está abocada a morir en este fuego. CONCHA BELMONTE junio de 2.017