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MEDITERRÁNEO

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  Estoy varada a la orilla de un mar que torpemente lame mis heridas y con su sal las deja en carne viva; no me puedo mover medio hundida en la arena. Las heridas me duelen y el mar no me consuela y al mar siempre que he ido llegué buscando su consuelo. Algo se ha roto, no sé si el tiempo se paró o me he parado yo, no sé si el mar es un mar que no conozco, no sé si me paré en mar poco amistoso y para más dolor empiezan a caer gotas de miedo de una llovizna que baja desde el cielo. Me recojo en mi misma y me pongo a llorar, no vendrá nadie a preguntar, pero si me preguntan puedo decir que nunca lloro, lo que parece llanto son las salpicaduras del mar y de la lluvia.   Voy a cerrar los ojos y si me duermo soñaré con mi mar, el de mi infancia, mi mar Mediterráneo que siempre me consuela si le cuento mis penas, donde a su orilla sueño y en las noches de luna me inspira versos.   CONCHA BELMONTE     octubre de 2.020

ME OFREZCO

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  Me ofrezco a ti si estás en soledad y quieres compañía me ofrezco a ti si tienes ganas de reír y reiré contigo me ofrezco a ti si tienes penas que llorar y lloraremos juntos me ofrezco a ti a ser tu compañera dentro de la melancolía me ofrezco a ti si quieres viajar seremos trotamundos me ofrezco a ti sin preguntar siquiera qué tenemos que hacer me ofrezco a ti para lo que tú quieras compartirlo conmigo me ofrezco a ti si quieres un momento feliz y seré tu alegría me ofrezco a ti sin condiciones a ayudar en tu diario quehacer me ofrezco a ti si tienes una duda y pides mi parecer.     Me ofrezco para decir a todos que eres mi amor profundo, si tengo que gritarlo, lo gritaré para que lo oiga el mundo. Y si me correspondes dedicaré mi vida a que tú seas feliz, te daré tanta dicha que nada más podrás pedir. Me ofrezco para tener paciencia hasta tu decisión,   Rogándole al Destino que sea el colmo de una pasión.     CONC...

ME QUIERE O NO ME QUIERE

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  Tengo una margarita entre las manos, siento la tentación de deshojarla, pero no lo hago y le pido perdón y la acaricio. No hay nada más cruel que matar una flor sólo por preguntarla me quiere o no me quiere? Si de antemano sé que me dirá que no. Y aunque diga que sí qué va a saber la flor de tu sentir, que ni lo sabes tú?       CONCHA BELMONTE          marzo de 2.020  

MÍRAME AMOR

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  Mírame amor. Pero no digas nada. No digas nada para no interrumpir este fundirme en ti, en tu mirada. Deja que me disuelva en la brumosa magia   de tu mirada, en la luz deslumbrante de tu mirada, en el dulce veneno de tu mirada, en la gloria constante de esa mirada, que sólo con mirarme me muestra el cielo.                     CONCHA BELMONTE                   diciembre de 2.016

LUNA ROJA

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  Como tantas noches, tantas de soledad buscada me reclino ante el mar que ilumina la luna y me pongo como otras tantas veces, a soñar contigo que no estás porque de mí te pierdes. Y sin saber el cómo ni el por qué, el color amarillo de la luna llena se me tiñe de rojo, como la sangre que corre por mis venas y brota de mi herida, que sangra de una ausencia que no se justifica. Porque dices que me amas pero de mí te alejas. Y ante este dolor que no entendemos ni la luna ni yo, ella se vuelve roja y llora sobre mí sus lágrimas de sangre, que unidas a las mías van a parar al mar que nos contempla, y nos envía su espuma también roja; y de pronto el mar y yo sabemos   que soledad de tres ya es compañía.       CONCHA BELMONTE       marzo de 2.020    

LA ROSA Y LA MARIPOSA

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  Entre un florido rosal volaba una mariposa pues sus alas primorosas las quería perfumar con el olor de las rosas que es olor de eternidad. Cuando más felices eran la flor y la mariposa, de improviso se acercó un humano poco humano y con tijeras en mano cortó el tallo de la rosa junto con la mariposa y a las dos se colocó con un alfiler de oro sobre su pecho altanero para lucirlas mejor. La mariposa, prisionera se quedó con su ala malherida por el alfiler de oro y la rosa se mustió padeciendo del calor de aquel pecho traicionero.       CONCHA BELMONTE        mayo de 2.024

LA PIEL DE LA SERPIENTE

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  Tu piel llena de escamas igual que la culebra al tocarla mi mano, de pronto se hace seda y parece de raso bordada en lentejuelas. Mi mano se estremece en un escalofrío, mis ojos asustados miran sin ver   belleza en ese tacto impío que engaña mi sentido y mi temblona mano huye de ese contacto y le cede a mis ojos   la terrible tarea de decirme quien eres, qué buscas, qué quieres. Vienes pidiendo amor con actitud humilde pero ya no me engaña tu plumaje de cisne porque mi mano con tiempo ha comprendido que tú nunca has volado, sólo te arrastras en tu piel de serpiente.       CONCHA BELMONTE   mayo de 2.022