LA SIEMBRA



 

 

Mi alma campesina quiere poner simiente en tu sementera

 y el amor en tu alma, de tierra virgen y sin semilla,

esa alma tuya, tierra baldía y calcinada por un fuego

en que ha ardido por tiempo largo. Tiempo empeñado

en ir volando de flor en flor, mariposa sedienta de una pasión,

que no de amor limpio y sincero, que mi semilla

pondrá en tus surcos hartos de tantas malas hierbas

que tú le has dado. Déjame entrar a ese llano reseco

de tu alma y verás cómo ganas viendo crecer las flores

que yo te ofrezco bajo árboles de sombra fresca,

adonde irán tus perros  para dormir la siesta.

 

 

CONCHA BELMONTE

     diciembre 2.023

 

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