LA TARDE ERA UN SUSPIRO
La tarde era un suspiro largo, largo
era un color dorado
descompuesto
era mi corazón aun no
repuesto
era un sollozo doloroso y
amargo.
La tarde era un lánguido
recargo
era retrato de algo no compuesto
era un peso incómodo y depuesto
así era la tarde en su
descargo.
Y yo sentada al filo de la
tarde
quieta, mirando con
melancolía
recordaba otra tarde ya
lejana,
cuando su luz igual a
lámpara que arde
nos colmaba el alma y los
ojos de alegría
ver el mundo feliz tras la
ventana.
CONCHA BELMONTE
agosto de 2.019

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