MAR DE LA CALMA
Porque
te tengo a ti mar de la calma
puedo
vivir con dolores y con penas
y
no me desespero al cumplir la condena
en
las noches sombrías de mi alma.
Suena
a redoble de campana de alarma
y
volando ligeras como vuelan las penas
se
echan a volar tal que azucenas
volteadas
al aire para alegrar el alma.
Pero
te tengo para mí mar de la calma
y
en tu regazo vivo y me alimento
soñando
con el día que este dolor termine
para
ver una luz que alumbre mi alma
y
por fin siendo libre de este tormento
sepa
qué cielo sea el que nos ilumine.
CONCHA BELMONTE,
febrero de 2.018

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