Un mes de julio caliente

nos ha traído el Destino,

no es nada sobresaliente

por traer tal desatino.

 

Lo raro sería en enero

que nos soplara el terral

y por eso lo prefiero

para bien o para mal.

 

El terral no es buena cosa,

que se bebe toda el agua

de las flores primorosas

y reseca hasta la enagua.

 

Y mi vecina Clementa,

la mete dentro del cubo

del agua y se la refresca

pa no sudar por un tubo.

 

Se encomienda al santo

milagrero del santoral

pidiéndole que entretanto

nos libre de un mal terral.

 

Y pronto nos llegue enero,

en el sur que no hace frío

ni en enero ni en febrero,

aunque de un escalofrío.

 

Y el terral sea un mal sueño

que nos agobia el verano,

del que se hace muy dueño

por las mañanas temprano.

 

Y colorín colorado,

que cuando estemos en julio

del terral atormentados,

no pidamos  el diluvio.

 

CONCHA BELMONTE, julio de 2.024

 

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