COPLILLAS TEMPRANERAS
Esta mañana temprano
haciéndome el
desayunop
le iba rezando a S. Bruno
por no quemarme las manos.
Esta mañana temprano,
a las ocho menos uno,
me reía de tus humos
si te pones tan ufano.
Esta mañana temprano,
mis recuerdos más de uno
de tu aire inoportuno
de príncipe soberano.
Esta mañana temprano,
mi café echando humo,
era un primor cual ninguno
y no me quemé la mano.
Esta mañana temprano,
recordándote importuno
con tu aire y con tus humos,
mi pensamiento a trasmano.
Y colorín colorado,
este cuento se ha acabado
del amante equivocado
que no debió ser amado.
CONCHA BELMONTE
septiembre
2.025

Comentarios
Publicar un comentario