LIBRO DE RECLAMACIONES
En
asuntos de amor
nunca
existieron libros de reclamaciones,
ni
cláusulas de recompensa
por
daños y perjuicios.
Nadie
pidió jamás al niño arquero
que
pusiera cuidado en afinar
su
caprichosa y ciega puntería.
Sin
embargo cuando falla el amor
ay¡
cuántas veces, el perdedor
que
se siente dolido,
puede
considerarse muy afortunado
si
le queda el consuelo
de
una mano tendida o un hombro amigo.
CONCHA BELMONTE
marzo
de 2.015
Comentarios
Publicar un comentario