SÓLO YO SOY TESTIGO
SÓLO YO SOY TESTIGO
Sólo
yo soy testigo
de
mi propia tristeza
que
se pasea sola, con la cabeza baja,
sin
mirarme siquiera
para
ver si la sigo.
Y
yo cierro los ojos para no verla.
Con
mis ojos cerrados,
allá
dentro de mí, me duelen sus zarpazos
que
me hielan el alma, y le doy un abrazo
para
que sepa ella, que sé que hasta que
muera,
aunque
finjamos ignorarnos, seremos compañeras.
CONCHA BELMONTE

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