SI SE PUDIERA DETENER EL TIEMPO
Para que todo viva,
todo acaba muriendo.
Es ley universal que todo se transforme
y yo lo acepto, pero no me resigno
a que te mueras tú, luz de mis ojos,
o que llores por mí cuando me muera,
ni que se muera el mar con sus arenas,
ni este sol, ni esta luna, que nos han alumbrado
y dado su calor.
Ni los trinos de ese ruiseñor, la mejor armonía
mientras nos abrazamos.
Ni que se muera el viento, ni las tormentas,
ni la lluvia, ni el cauce de los ríos
con sus aguas camino de la mar,
ni el invierno y sus nieves, ni el resurgir risueño
de las flores tempranas, ni el calor del estío,
ni todo lo que alienta bajo el sol.
Que muera solamente este pesar inmenso
de no haber conseguido que se detenga el tiempo.
CONCHA BELMONTE
mayo de 2.018

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