VENTANEANDO

Debajo de mi ventana hay un naranjo

nido de gorriones, y desde sus ramas,

con sus pío, pío y el batir de sus alas,

son un concierto de música de banjo.

Que me acompaña al  levantarme

cada mañana. Presto oído a su música,

y me uno al concierto y mientras canto,

mi alegría y la de ellos es cosa única.

Traigo mi desayuno, de mi pan doy miguitas

que picotean con entusiasmo, y ellos

y yo sabemos que somos grupo,

por la gracia de Dios o del Destino,

y que es su trabajo habernos permitido

que nos amemos, y repartamos

lo que tenemos como buenos hermanos.

Yo, la más vieja, miro hacia el Cielo

Y doy gracias por mí, también por ellos.

                          

 

      CONCHA BELMONTE

        noviembre de 2.025 


Comentarios

Entradas populares de este blog

QUÉ BONITO ES EL QUERER

SI VOLVEMOS A VERNOS

ME ABRIGO EN TU MANO