EL ESPÍA DEL ALMA
Si vienes a espiarme el alma
no vengas de puntillas,
no tienes que espiarla.
Mejor a cara descubierta,
que para ti, mi alma siempre va a estar abierta
y se desnudará sin miedo a decepciones
y sin pudores falsos, sin equivocaciones.
Mi alma es la que es y nunca tuvo pena
de mostrarse tal cual, con su virtud y su error.
Y si vienes de frente, como amiga sabrás reconocerla,
pero si tu intención es otra, mi alma no,
tú y sólo tu alma y tú, tenéis un problema.
CONCHA BELMONTE
junio de 2.018

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