SOBRE ARENA REVUELTA
Un tropel de caballos al galope,
una niebla de agua y
arena,
crines salvajes regalando
al viento
finísimas perlas de agua
salobre
abrían una cortina de
múltiples reflejos.
Y una melancolía salida de
no se sabe dónde,
fue heraldo de una pena.
El viento sollozaba tu
nombre.
Tu nombre mal escrito
sobre arena revuelta,
se deshizo en un grito.
Y por fin el viento supo
de tu nombre.
CONCHA BELMONTE
octubre de 2.012

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