SOÑAR SÓLO ES UN SUEÑO
La ausencia pesa igual que pesan
los
dolores viejos.
Y
para librarme de cargas inútiles,
me
paso las noches diluida en un sueño.
Intento
poblarlo de sombras queridas
y
el sueño se empeña en quedarse vacío.
Voy
sin darme cuenta, a pasito lento,
a escarbar de nuevo en el desvarío
donde
estaba inmersa antes de soñar,
a
encontrar los restos que son casi nada
de
antiguos afanes, de amores ya muertos,
de
olvidadas voces y de voces nuevas
que
dicen lo mismo, y que nada importan.
Y
es que estoy segura de que lo que sueño
yo
mejor que nadie, sé que es sólo un sueño.
CONCHA BELMONTE
junio de 2.014

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