TE DEJO MI PALABRA

 








Dejarte mi palabra sobre un papel en blanco

y esperar que la leas cuando sólo sea humo,

semillero de sueños de libertad imposible.

Mi palabra es palabra, sólo palabra,

pero sabe del temblor de mi mano,

del intento, tal vez intento vano,

de que mi mano sepa

cómo poner mi alma sobre el papel.

Y aunque mi mano titubea,

las palabras llegan, una tras otra,

se atropellan, empujan, y, al final

van formando una imagen lejana

de lo que siempre quise

y no supe decirte:

de ese escalofrío que se desliza lento

por dentro de mi espalda,

que no me hiela el cuerpo,

pero me hiela el alma.

Del súbito deseo de hilvanarte mis versos

para que tú los leas, y si quieren huir

los dejes que se vayan.

 

 

CONCHA BELMONTE

  febrero de 2.011


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