TELAR QUE NO TEJE
Sólo me quedan deshilachados
hilos de la tristeza y del olvido,
de la noche solitaria sólo con penas,
de madrugadas de tormenta y miedo,
hilos de vergüenzas propias y ajenas.
El pedal que movía mi telar cuando era nuevo
se engrasaba solo, tenía primorosos hilos
que parecían bailar al compás de mi vida;
hoy lo miro con pena y sentada y dolida
acaricio su madera astillada y vivo su recuerdo .
Y no lloro solamente por él, lloro por la ruina
de un telar primoroso que tejió mis vivencias
que ni recordar me dejan el paso de la vida
y sus consecuencias, de fuera a dentro y de dentro
afuera. Si una mañana me despierto con fuerza,
cargo de buenos hilos la lanzadera y me tejo
un tejido hecho con hilos de primavera,
con todos los colores de las flores más bellas
que lucen sus primores en medio de los prados
para alegrar la vista de quien las mira y descansa en
ellas.
CONCHA BELMONTE
septiembre de
2.024

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