FLAMENQUERÍAS
A lo lejos un fandango tamborilea
mi memoria, me suena una petenera
saliendo de la garganta de una flamenca señera.
Con mis manos hago palmas al oír una saeta
cantada con gracia fina pasando la Malagueta
nuestra Señora del Carmen seguida por las trompetas
que avisan a los vecinos que la Virgen está cerca
y los fieles con labios casi cerrados una oración
bisbisean.
Y después de esta historia levanto la vista al cielo
sintiendo que estoy contenta, llena de agradecimiento.
El drama de Andalucía es que nadie fuera ve su
sufrimiento
y piensan que al andaluz sólo le priva el flamenco.
Y se olvidan de Becquer, y los Machado, de Federico y sus
versos,
de Baltasar del Alcazar, que era bueno aunque esto suene a viejo.
De mujeres andaluzas, como Atencia, Zambrano, y sus
sentimientos,
y Pilar Paz,
Mercedes Formica, Regina de Lamo, y compañeros
sus versos, Carmen
de Burgos y otras, sus escritos y sufrimientos
leídos y releídos
en países más propensos
a presumir de cultura cuando nadie se la niega. A
Andalucía un respeto.
CONCHA
BELMONTE
agosto de 2.024

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