SIN CUERDAS NI CADENAS
Atada a ti sin cuerdas ni cadenas,
con
ataduras tan firmes y seguras
que
más que amor esto es una condena,
y
en noche solitaria, noche triste y oscura,
sueño
que llegue el día
en
que encuentre el final de esta tortura.
Para
ser el agua de tu fuente, el cangil de tu noria,
el
son acompasado de tu dulce melodía.
Y
poner punto y seguido a nuestra larga historia.
Y
partiendo de haber recuperado nuestro amor
de
igual a igual, alejarme de ti y contemplar,
sin
prisa, y sin niebla que enturbie la pasión.
Hasta
al más limpio amor hay que dejarlo descansar.
CONCHA BELMONTE
abril de 2.019
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