TU MANO
Tu mano a veces es caricia y a veces garra,
y siempre es una puerta que me puede llevar
al infierno o al cielo, pero nunca a tu mundo
que reservas con celo de miradas ajenas
y con ella, cuando la vuelves garra,
en los ojos me araña hasta hacerlos sangrar
y no te importa que el alma se me rompa
con dolor tan profundo como hundir un puñal
en mitad de mi pecho que no te sabe odiar.
Tu mano será tuya pero me pertenece
y a dónde yo me vaya me seguirá.
Y es que la mano del ser amado, para
el alma inocente que sólo sabe amar,
lo mismo es caricia que un dogal al cuello
que te oprime y te asfixia para tu mal.
Y sé que vendrá el día que te vayas o me vaya
porque a esa mano tuya, que igual me da la vida
que me la roba, la dejaré de amar.
Puede que en ese día que deje de amar tu mano
sea el día que me muera y así te mate
porque esa mano
tuya que tanto amo
vendrá a buscarme.
CONCHA BELMONTE
junio de 2.020

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