UN BESO ERRANTE
Me llega de improviso un beso errante
entre
besos que van y vienen locos
que
por ser diferente lo coloco
como
pieza de museo en un estante.
Me
pregunto quién será el remitente
y
ruego y suplico con ansia loca,
si
el beso es para mí, que sea de tu boca.
Testigo
de que en tu corazón sigo latente.
Pero
si el beso quiere seguir buscando
su
destino, yo le abriré la puerta,
que
se marche, no voy a detenerlo.
Si
para volar vino, puede seguir volando
aunque
las lágrimas me dejen casi muerta,
este
es mi mejor beso no voy a retenerlo.
CONCHA BELMONTE
julio de 2.018
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