NUESTRA NOCHE
Oh noche sin banderas,
sin marchas militares,
sin fuegos de artificio,
sin fanfarrias,
sin sueños ni vigilias.
Frente a frente solos tú y yo
con la mirada puesta
en los ojos del otro,
calor de almas que se acercan,
manos entrelazadas,
besos que se encadenan.
Y la noche se alarga y se va enroscando
despacio en su propia conciencia,
porque se sabe limpia, auténtica, sincera
dueña de ti y de mí, de lo que hacemos.
Segura como está de que aprendimos
a amarnos sin reservas.
CONCHA BELMONTE
marzo de
2.018

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