CANSANCIO MORTAL
Este
mortal cansancio que todo lo hace opaco,
este
cansancio que apaga la belleza de la luz de la tarde,
que
deja turbio y gris el espejo de la mar en calma
y
me anula el deseo de atender la llamada
de
una voz amorosa que suena allá a lo lejos
suplicando
una espera sin tener esperanza.
Porque
ya nada deseo ni espero, y en la parte más honda
de
mi misma únicamente siento
ese
mortal cansancio de todos los fracasos.
Y
miro sin pasión y sin reproches
hacia
el mar que en un momento soñé mío.
Y
donde en otro tiempo me dibujó caminos
este
cansancio infame sólo me deja ver
el
mar de todos los naufragios.
Sabiendo
como sé, que sólo ha cambiado la forma de mirar,
porque
el mar es eterno y donde estuvo el brillo de la luna
cabrilleando
alegre, hoy,
sima
sin fondo de una tormenta ciega.
La
soledad más triste en los ojos cansados
al
borde del abismo, la indiferencia
del
que todo ha perdido, del que ya nada espera.
Y
mientras tanto a rastras, la vida sigue
andando
y
puede que en sus vueltas surja de nuevo,
si
la mirada cambia porque el cansancio ceda,
y
el mar sea el antiguo mar de los sueños,
con
su mensaje de esperanza y deseo
y
hasta puede que de la espuma de sus olas
salpiquen
de nuevo besos.
CONCHA
BELMONTE
noviembre
de 2.015

Comentarios
Publicar un comentario