CUANDO EL ALMA CALLA

 







El alma conoce palabras sonoras que no dicen nada

y silencios bellos que dicen mejor lo que siente el alma.

Cuando el alma calla, cuando estremecida se abraza al silencio,

brota de lo más profundo de su pura esencia, un río de palabras

calladas que se vuelven gritos, suspiros y lágrimas,

de lo que por siglos el alma ha callado.

Y de pronto, perdida y callada andando en la noche

en ese camino nocturno aprende a vivir, crecer y morir sin palabras,

pero mira al cielo y bajo su manto de estrellas

se vuelve pequeña, y se sabe amada,

y toma conciencia de tanta grandeza,

sabiendo que es parte de esa inmensidad,  y allí emocionada,

puesta de rodillas, se humilla y da gracias.

 

Porque está segura de que vivirá, sólo muere el cuerpo.

El alma no muere, el alma es eterna.

 

 

  CONCHA BELMONTE

        octubre de 2.018

 

 

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