CUANDO MUERE LA TARDE

 







El día se ennoblece cuando muere la tarde,

y justo en este instante, la tarde está muriendo

aunque ella no lo sabe.

Es la suya una muerte dulce y suave,

como debieran de ser todas las muertes.

Y se muere lánguidamente recostada

sobre un soplo de luz que viene del poniente.

Y dejo que esta luz me abrace

para poder sentir la soledad,

la mejor compañía para morirse.

Y en un instante eterno,

como si el Universo fuera mío, soy feliz,

únicamente por sentir

movidos mis cabellos por el viento.

 

CONCHA BELMONTE

  diciembre de 2.009

 

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