EL AMOR ES UN VIENTO
Yo nací de una roca caliza
y me volví caña y también junco.
El viento del amor doblegó mi cintura
a la orilla del río de la vida.
La corriente del agua se llevó río abajo
ilusiones tempranas y las dejó a la orilla
donde el caliente sol del verano
las fue poco a poco despojando de vida,
hasta volverlas polvo, tristes, marchitas.
El viento de la ausencia las levantó
hasta el cielo de los desengañados
donde van a morir
las ilusiones niñas.
Crecí despacio y en esa ruta
Fui recordando que nací roca
y con orgullo volví al seno materno
y abrazada a mi madre, sé que soy dura.
Y en mi dureza el viento del amor
ya no me tumba por muy fuerte que sople
y su fuerza no me
causa dolor,
quebranto, ni tristeza, pues sé que soy el doble
de poderosa de lo
que fui cuando ese viento
me cautivó. El viento del amor no me interesa
porque conozco sus artimañas, sus aspavientos,
hoy mis errores me convirtieron en maestra
y entiendo mucho de los vientos que mandan
en los destinos turbios del pensamiento
de los mortales de carne y hueso.
Por mi suerte soy roca, mis pies no andan.
Y aquí me encuentro.
CONCHA BELMONTE
Abril de 2.022

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