OSCURIDAD Y SILENCIO
Mi propia cobardía tiritando de frío
fue tejiendo una manta de oscuridad y silencio
de dolor y de olvido, con hebras de locura
gruesas como esas cuerdas de atar los barcos
al espigón de un puerto.
Por miedo a lo desconocido simplemente
me anclé a mi manta de la noche más triste
y en ella sigo, temiéndole a la luz,
no ya como
enemigo, si no como misterio
que me acobarda más porque no entiendo.
CONCHA BELMONTE
febrero de 2.022
Comentarios
Publicar un comentario