LA BESTIA

 







La tristeza y la culpa, esa bestia

que abruma al alma dolorida,

debatiéndose inútil contra

tanto dolor en el que ella

nunca se reconoce, y busca la salida

de un laberinto negro sin puerta,

 sin luz, tan frío como la muerte.

Y de pronto se crece sabiendo que no muere,

que sólo muere el cuerpo, pero ella que es alma,

se reconoce eterna y se expande y respira,

acepta el enorme dolor que la atormenta,

y sigue su destino dolida y eternamente viva.

Y se sabe curada de la ira, del orgullo y el miedo,

de la maldad infinita de no ser la que era

cuando fue un alma buena.

 

 

CONCHA BELMONTE

    abril de 2.022

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