UNA LÁGRIMA
Rondas
en torno a mí como un alma perdida
y
sin siquiera darte cuenta,
me
vienes a pedir lo que no quieres
para
tapar ese terrible error que estás viviendo.
Sin
comprender que tu mirada ausente
pone
tu corazón al descubierto;
y
que a tanto dolor sólo puedo ofrecerte
un
pequeño consejo, y es que no huyas.
Y
el calor de mi mano sobre tu hombro,
y
una lágrima mía para aliviar las tuyas.
CONCHA BELMONTE
diciembre de 2.013

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