LA JAULA DE ORO







 Soñé que me crecían alas,

soñé que levantaba el vuelo

y al filo casi de la aurora,

mis alas libres extendidas

me llevaban, más lejos,

fuera de tus garras.

 

Y al despertar del sueño,

a plena luz de la mañana,

seguían mi alma y cuerpo

sin remisión, entre tus manos,

hábiles tejedoras de la jaula

dónde  presa me encuentro.

 

Pero esta noche soñaré de nuevo

que tengo fuertes y ágiles alas

y a fuerza de soñar con que las tengo

voy a saber cómo crearlas,

cuando se sueña algo con anhelo

es como conseguirlo, estoy segura.

 

No quiero estar más nunca,

ni en tu jaula dorada,

ni en tu amor corrompido,

ni en tu presencia ingrata,

ni en tu falsa palabra,

ni en mi llanto callado.

 

Nunca más, nunca más, basta.

 

 

 CONCHA BELMONTE

       febrero de 2.020

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