CON SÓLO TU PRESENCIA
Con
sólo tu presencia encendías la tarde
con
miríadas de estrellas,
con
sólo tu sonrisa entibiabas el aire
de
pronto enlentecido a mover tus cabellos,
con
sólo tu mirada llenabas aire y tarde
y
hacías que desapareciera el universo.
Hoy
nada de esto queda ya
y
cuando me pregunto
si
pasó o sólo lo he soñado
no
soy capaz de responderme.
Pero
sé que a partir de mañana
el
olor a limón y magnolia
ya
no vendrá de detrás de tu oreja,
ni
habrá una mano que acaricie mi espalda,
que
las puestas de sol las veré sólo desde mis ojos,
y
que mis labios no sentirán tus besos locos.
Nada
de esto será, pero soñar sigo soñando.
Y
seguiré soñando con ver tu cara entre mis manos.
CONCHA BELMONTE
septiembre de 2.015

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