SOÑÉ CONTIGO
Soñé
contigo.
De
cómplices la luna y el mar Mediterráneo.
Con
esos alcahuetes, la tarea es sencilla.
Y
en terreno abonado el abrazo es más dulce,
los
besos vuelan solos en busca de otros labios,
las
manos esculpen las caderas
y
la piel sabe y logra el roce de otra piel.
No
me sueltes la mano y volaremos juntos
donde
sólo los dioses alcancen a mirarnos.
Sólo
sabrán los dioses del vértigo de amarnos,
de
fundir en el otro, como cera caliente,
la
esencia de los dos hasta ser sólo uno.
Mientras
a nuestros pies, tan abajo que el mundo
parece
de juguete, la Humanidad suspira
sin
sospechar siquiera ni este amor, ni esta
suerte.
Y
desperté de pronto de aquel sueño contigo.
Más
triste, sí, pero mucho más sabia,
con
el dolor de saberte para siempre perdido
en
esa dulce niebla donde la madrugada
difumina
los sueños para que duelan menos.
Con
la fortuna, aunque sólo un momento,
de
habernos compartido.
CONCHA BELMONTE
julio de 2.017

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