HOY ES DOMINGO
Al ponerme ante la pantalla a hacerme y hacer a mis leedoras y leedores ocasionales, una reflexión que nos ayude a entender más o menos, nuestro deambular por la vida, cada cual la suya, que en fin de cuentas son bastante parecidas, con diferencias insignificantes, aunque por ser nuestras insignificancias nos parezcan un mundo. Pues bien, mi insignificancia de esta mañana, me tiene ocupada y preocupada desde que aquí me senté. La dependencia que tenemos de la tecnología me hace pensar en que de seguir progresando, nos convertirá en una especie de robots que actuaremos según sus mandatos antes que ser los utilizadores de la susodicha y supuesta herramienta a nuestro servicio. El servicio prestado por la máquina, por supuesto responde a que apretemos el botón adecuado, y si por descuido o falta de atención, apretamos uno equivocado para lo que creemos estar haciendo, la máquina obedece al botón que hemos apretado y la consecuencia puede ser un desastre,...