EL ESPEJO ROTO
EL ESPEJO ROTO
Después de haberte ido me miré al espejo
Y
el espejo me devolvió tu imagen,
Tu
imagen más quieta y más ausente,
Mirando
al infinito, con tus ojos de piedra
Y
congelado y agrio el gesto de tu boca
Y
loca de dolor rompí el espejo
Y
en cada uno de sus mil pedazos
Tu
imagen me seguía mirando
Con
tus ojos de piedra y el frío gesto de tu boca.
La
tristeza llegó, una tristeza gris y seca
Traía
ella también ojos de piedra
Y
una sonrisa áspera tallada en roca.
Mi
corazón roto como el espejo, le abrió la puerta,
Pasó
a mi lado sin mirarme siquiera,
Se
deslizó despacio hacia el fondo del patio,
Sin
titubeos se dirigió al rincón donde la hiedra
Nos
servía de fondo para abrazarnos.
La
seguí por ver si me daba una respuesta.
Acurrucada
en el columpio parecía dormida,
Me
di la vuelta y la dejé tranquila.
Ya
para siempre sería mi compañera.
CONCHA BELMONTE, OCTUBRE DE 2.018

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