DEL DOLOR LA FUERZA

Al cerrarse la puerta tras de ti
sonó como un crujido a rama rota
que a mi oído llegó como la nota
desafinada y triste de un violín,
o como el viento helado en un jardín
que entre las flores siembra la derrota,
en sus pelados tallos sólo una mota
del esplendor de sus hojas de rubí.
y perdida en un dolor inmerecido
lloré tu marcha hasta caer rendida,
hasta secar el río de mis penas
y el cauce de mi llanto dolorido
seco dejó asomar su tierra removida
y me hice una muralla con su arena.

 CONCHA BELMONTE, marzo de 2.020





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