ESO QUE TUS LABIOS CALLAN
Sé que te vas.
Y
que nunca volverás a cruzar esa puerta.
Aunque
dices que vuelves, no volverás.
Lo
que callan tus labios, tus ojos lo pregonan,
Y
te conozco tanto que entiendo tus silencios
Mucho
mejor que tú.
Para
qué esa innecesaria explicación
Que
nunca has dado ni nunca te pedí.
Sigue
tranquilo ese nuevo camino que te
ilusiona.
A
este lado de esa puerta que un día fue tu nido,
Y hoy
ves como prisión,
Sólo
quedará una voz que pida para tí
Que puedas ser feliz,
Sin que nunca te roce el dolor del olvido.
Que puedas ser feliz,
Sin que nunca te roce el dolor del olvido.
CONCHA BELMONTE,
diciembre de 2.017

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