HABLAN LOS ÁNGELES CON DIOS

Mira, Maestro
Estoy haciendo esta cabeza de mujer
Y no me queda bien.
La mirada de Dios a la cabeza
Es por sí sola pura poesía.
Trae, y fíjate.
Un retoque en las sienes,
Una suave presión de la mano Divina
Sobre los labios,
Una leve caricia en la barbilla.

Alargando sus manos
El discípulo la recibe devuelta,
Sonríe como sonríen los ángeles
Y admira la cabeza.
Mujer qué suerte tienes¡¡¡¡¡¡¡,
Aunque tú no lo sepas
Me equivoqué contigo
Y te tocó la mano del Maestro.
Y el roce de su mano te dejó tan perfecta,
Como sólo lo son los elegidos.


        CONCHA BELMONTE, noviembre de 2.017

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