LUNA ROJA
Y sin saber el cómo ni el por qué, el color amarillo de la luna llena se me tiñe de rojo
como la sangre que corre por mis venas
y brota de mi herida que sangra de una ausencia que no se justifica. Porque dices que me amas pero de mí te alejas. Y ante este dolor que no entendemos ni la luna ni yo, ella se vuelve roja y llora sobre mí
sus lágrimas de sangre, que unidas a las mías
se vierten en el mar que nos contempla, y nos envía su
espuma también roja; y de pronto ambos me hacen saber que
soledad de tres ya es compañía.
CONCHA BELMONTE,
marzo de 2.020

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