AQUELARRE
Sobre la arena húmeda,
iluminada
Intermitente por las
llamas del fuego
De la hoguera en la noche
de san Juan,
El Aquelarre da comienzo.
Los conjuros, la quema de
deseos,
Las danzas rituales,
igual que en un ensueño,
Van sucediendo
parsimoniosamente
Al son de cansina
melopea.
De pronto, el grito
desvalido
Del chivo expiatorio;
después
Su sangre, rebosante en
la copa
Pasa de mano en mano, de
boca de en boca.
La hoguera languidece sin
alimento,
Mientras figuras
fantasmales,
Que flotan ondulantes, a
ras del suelo,
Se alejan y a la caverna
vuelven.
Concha Belmonte, 24
de junio de 2007

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