EL PERRO CALLEJERO
Porque a mi vida sólo dolores has traído
Te expulso de mi vida.
Hoy prefiero tener la compañía
De un pobre perro callejero
Que por agradecido, se recuesta a los pies
Del miserable que abandonó la vida
A la vuelta de cualquier esquina
Y alargando la mano mendiga una moneda
Para matar su hambre y reparte con él
Lo conseguido.
Y cuando miro al cielo le agradezco infinito
Que me ayudó a saber que lo mejor contigo
Es que estés lejos.
Acaricio a mi perro y me devuelve la caricia
Lamiéndome la mano, el beso de los perros.
CONCHA BELMONTE, agosto de 2.020

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