INESPERADAMENTE

 


 

Llegaste a mí como brisa caliente de la primavera

Y tu sonrisa, cuando no lo esperaba, prendió una hoguera

En este corazón que lentamente se enfriaba.

Has sido para mí una ilusión tardía

Que nunca quise alimentar, pero hay ramas secas

Que reverdecen de pronto un día y aportan savia nueva

Aunque no te lo puedas explicar.

Sé que lo mismo que viniste, inesperadamente

Te alejarás, sé que no has venido para quedarte

Y es probable que al final del verano te vea marchar,

Con un suspiro triste alzaré la mano para decirte adiós.

Y cuando pase el tiempo, si es que nos encontramos,

Quizás nos abracemos o nos demos la mano,

Y que los dos pensemos, fue corto pero hermoso

Lo que nos sucedió.

 

  CONCHA BELMONTE, julio de 2.020

 

 

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