SÓLO YO SOY TESTIGO
Sólo yo soy testigo
De mi propia tristeza
Que se pasea sola, con la cabeza baja,
Sin mirarme siquiera
Para ver si la sigo.
Y yo cierro los ojos para no verla.
Con mis ojos cerrados,
Allá dentro de mí, me duelen sus zarpazos
Que me hielan el alma, y le doy un abrazo
Para que sepa ella, que sé que hasta que muera,
Aunque finjamos ignorarnos, seremos compañeras.
CONCHA BELMONTE, marzo de 2.019

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