AMANECERES
Amaneceres gloriosos llenos del rumor del mar,
de aleteos de gaviotas, del aroma del salitre,
abrazos, besos, caricias de despedida
antes de que llegue el día a deshacer el hechizo.
Y desde el cielo,
la luna en el mar espejeando
su luz, casi sin llegar a luz
por ser primero el testigo
de un abrazo prisionero
con el pecho traspasado
de un amante primerizo
que aún no se ha curtido
en las lides del amor.
Las sombras se van rompiendo empujadas
por la aurora, de la mañana el clarín,
y término de la fiesta anuncio del nuevo día.
Dos manos entrelazadas que no se quieren soltar,
un beso, una mirada, un camino sin adiós…….
como un mal presentimiento que rompe la cercanía,
por si el deseo de otra noche no se deja convertir
en un nuevo amanecer.
CONCHA BELMONTE
marzo de 2.020

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