COMO AGUA DE MANANTIAL
Tus ojos, tus bellos ojos que traspasan mis sentidos,
de hielo y llama encendidos,
se posan sobre mi cuerpo
como agua de manantial.
Mis ojos, mis ojos que aunque no te vean te adoran,
están soñando una aurora
y que tu presencia sea
como agua de manantial.
Tus manos, tan suaves cuando acarician mi pelo,
son roce de terciopelo
y me inundan de ternura
como agua de manantial.
Mis manos, estas manos que mantengo siempre abiertas,
clavan la luna en la puerta
y su luz nos acaricia
como agua de manantial.
Y tus besos, que siempre me vuelven loca,
no me estallan en la boca
pero caen sobre mi alma
como agua de manantial.
CONCHA BELMONTE
septiembre de 2.014

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