CON LAS NAVES QUEMADAS
Esta noche más negra que mi vida
he quemado mis naves que no me llevan
nunca adonde quiero ir, que me anclan
tiranas al madero inclemente de tu mentida cruz.
Y al filo de la aurora, con mis naves quemadas,
me echo a caminar el nuevo día
con la cabeza erguida, con la sonrisa ancha,
con la pisada firme y mi mano tendida
a quien la necesite, que hasta puedes ser tú.
Hoy por fin estoy segura que he soltado amarras.
CONCHA BELMONTE
junio de 2.018

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