EL OTOÑO
Llegó el otoño y arrancó la hoja
que voló lejos mecida por el aire ,
creyendo en su inocencia ser más libre
que cuando el aire la agitaba en primavera,
sujeta al árbol que le daba la vida.
Y el aire la llevó hasta el río
Que la meció en sus aguas turbulentas,
estrellando contra sus márgenes de roca
la pobre levedad de su materia muerta
que se deshizo para ser de nuevo polvo.
¿Podrá la hoja un día juntar su polvo al mío?
¿Formaremos quizás un solo polvo primigenio?
¿Podrá surgir de nuevo un ser más dichoso que nosotras?
Y mientras eso llega ¿Dónde está el lenitivo a mi dolor?
¿Dónde el olvido?
CONCHA BELMONTE
abril de 1.999
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