SOLA

 


SOLA

 

 

Sola, sola, sola y no de Dios.

Sola frente a la soledad que se me ríe en la cara

y no le veo la gracia,

me estoy acostumbrando a ella,

a esa sonrisa que me envía

y no se distinguir si amiga o enemiga,

pero sonrisa en fin de cuentas

que está acabando por gustarme.

 

Y delante de mí, en mi ventana siguen estando

las misma bellas torres de las iglesias,

y sus campanas siguen tocando,

y al levantar la vista veo el azul del cielo

y el sol lanza sus rayos que dan luz y consuelo,

y aquí algo más abajo siguen cantando pájaros

y hasta mí llega la música del agua

de una fuente cercana.

 

Siento muy  adentro de mí una desgana

que sólo deja ver que se han ido muriendo

las personas que  me amaron y yo amé.

Casi nada me interesan el mundo y sus ofertas,

y me siento extranjera de mí misma,

presa de lo que queda de lo que fue mi vida.

Y termino por preguntarme, todo esto para qué?

y no encuentro respuesta.

 

 

     CONCHA BELMONTE

              junio de 2.019

 

 

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