FLOR DEL PANTANO
Tu mirada para hurtar tu desapego
se volvió noche y me sentí perdida
caminando con las manos extendidas
igual que en la oscuridad camina el ciego.
Y al hacerse noche me quitó el sosiego,
el alma y la calma sin piedad dolidas,
mi corazón sangrando por la herida
del injusto abandono de tu apego.
El corazón halla la fuerza en el dolor
injusto, no merecido ni esperado,
y hace una mujer
de una triste ruina
como la tierra puede dar una flor
del pestilente lodazal del pantano
tan fuerte y bella como nadie imagina.
CONCHA BELMONTE
junio de 2.020
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