EL DÍA SE ESTÁ MURIENDO
El
día se está muriendo y parece
un
festín de sombras y de luces.
El
cielo se recoge para hacer el balance
de
este ciclo de luz que termina en la noche.
Este
acabar muriendo en medio de un festín
al
final puede ser una muerte muy dulce,
aunque
sea tan sólo tiniebla hecha reproche,
una
tiniebla corta si se trata de un día.
Amargamente
larga si es de toda una vida.
así,
puede ser que la muerte nos sumerja en la noche,
una
noche muy larga como fin de la vida.
La noche siempre viene para ser la tiniebla.
O
tal vez no. Si morir sólo es cambio, y quien puede saberlo,
morir
al final sea dar el paso a una luz infinita.
CONCHA BELMONTE
noviembre de 2.018

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