LA ROSA Y LA MARIPOSA
Entre un florido rosal volaba una mariposa
pues sus alas primorosas las quería perfumar
con el olor de las rosas que es olor de eternidad.
Cuando más felices eran la flor y la mariposa,
de improviso se acercó un humano poco humano
y con tijeras en mano cortó el tallo de la rosa
junto con la mariposa y a las dos se colocó
con un alfiler de oro sobre su pecho altanero
para lucirlas mejor. La mariposa, prisionera se quedó
con su ala malherida por el alfiler de oro
y la rosa se mustió padeciendo del calor
de aquel pecho traicionero.
CONCHA BELMONTE
mayo de
2.024

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