LUNA ROJA

 









Como tantas noches, tantas de soledad buscada

me reclino ante el mar que ilumina la luna

y me pongo como otras tantas veces,

a soñar contigo que no estás porque de mí te pierdes.

Y sin saber el cómo ni el por qué, el color amarillo

de la luna llena se me tiñe de rojo,

como la sangre que corre por mis venas

y brota de mi herida, que sangra de una ausencia

que no se justifica. Porque dices que me amas

pero de mí te alejas. Y ante este dolor que no entendemos

ni la luna ni yo, ella se vuelve roja y llora sobre mí

sus lágrimas de sangre, que unidas a las mías

van a parar al mar que nos contempla, y nos envía su espuma

también roja; y de pronto el mar y yo sabemos

 que soledad de tres ya es compañía.

 

 

 CONCHA BELMONTE

     marzo de 2.020

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

QUÉ BONITO ES EL QUERER

ME ABRIGO EN TU MANO

SI VOLVEMOS A VERNOS