MÚSICA DEL VALLE
El
valle allá abajo,
ya
casi en la sombra,
hace
más brillante
la
luz de la tarde sobre la colina
al
atardecer, y llegan suaves
hasta
los humanos que quieren oírlas
las
notas de ese pentagrama callado
que
tienen los árboles para hacer su música
y
ofrecer con ella su alma vegetal.
Sentada
a tu lado en la roca
que
escucha tus penas y me has confiado,
un
leve suspiro, si acaso una lágrima,
y
me dejo llevar de esta dulce calma
que
invade una hora de paz y nostalgia
dándote
las gracias sin mediar palabra
por
dejarme estar a tu lado en tu sitio secreto
que
nadie comparte contigo.
Voy
a recordar hasta que me muera
tu
gesto de amigo.
Y
oculto en mi pecho, igual que se esconde
el
mejor tesoro, lo recordaré cuando
estemos
lejos.
CONCHA
BELMONTE
marzo
de 2.019

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